Los animales en su estado natural jamás se paran de cabeza, montan
bicicleta, ni patines, mucho menos gozarían saltando a través de aros de
fuego y por supuesto, no usa ridículos trajes o vestidos. Solamente
vemos este tipo de comportamientos antinaturales en los circos. Cada vez
que llevamos a los niños a ver actuaciones de animales, les estamos
enseñando que la crueldad es divertida y que los animales no merecen
respeto.
Los animales "actores" además de soportar el maltrato físico están
condenados a vivir todas sus vidas encerrados en jaulas. El estrés
producto del confinamiento se hace notar cuando los animales se mecen de
un lado a otro en un vaivén interminable. En los circos del Perú, los
animales permanecen, cuando no están actuando, en sus jaulas de
transporte, las cuales son sumamente pequeñas.


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